El número 18 siempre ha sido considerado como un número sagrado, asociado con la plenitud y la totalidad.
Sus raíces más características son el 6 y el 3, lo que hace que sea un número de protección al conseguir una configuración de estrella hexagonal.

Pero no podemos olvidarnos que en el momento en el que se relacionan los números anteriores también conseguimos un resultado algo caótico, el 666 o número del diablo.

¿Qué significa el número 18 en numerología?

Una persona que ha obtenido el número 18 en numerología no debería de preocuparse por su sino, o por lo menos no en un principio.
Son individuos protectores, que ayudan a cualquier persona a encontrar el camino correcto, aunque este pueda estar repleto de obstáculos.

Es por ello, por lo que muchas personas que dedican su vida a Dios tienen asociado este número en su destino.
Son personas en las que se pueden confiar, a las que les podemos contar nuestros problemas a sabiendas de que siempre tendrán una buena solución que poder ofrecernos.

Ventajas de identificarse con el número 18

Asociarse con el número 18 ayudará al entorno a confiar en ellas. Una de las principales características de su personalidad es que siempre están aprendiendo cosas nuevas, siendo su mente capaz de retener todos estos datos de importancia.

Es por ello por lo que, cuando necesitan acceder a ellos, se acordarán, convirtiéndose en una fuente de conocimientos casi inagotable.
Son buenos líderes, siendo capaces de poder actuar hasta en las situaciones más conflictivas, incluso hasta bajo presión.

Son buenos amigos, confidentes, así como personas que anteponen las necesidades de las personas que necesitan su ayuda a las suyas propias.

El y su lado negativo 18

El único problema que presentan estas personas es que pueden desarrollar una atracción por el poder que les puede llegar a consumir (en clara asociación con el número 666 que, tal y como comentábamos anteriormente, también puede estar relacionado).

Y es que, aunque puedan querer subir de estatus social para poder ayudar a más personas, puede que no siempre diferencien la línea entre si lo que quiere lo hace por uno mismo, o bien por los demás.

Es por ello, por lo que siempre necesitan a consejeros, amigos, o familiares que les ayuden a situar sus pies en la tierra para que no se puedan perder por el camino de la vida.